danza vientre

 

ORIGEN

La Danza Oriental es una forma de danza propia de los países árabes y de medio oriente, con sus diferentes variantes según el país o región. Se desconoce su origen con exactitud aunque existen diversas teorías de las cuales ninguna hasta ahora se ha probado con certeza. Se considera a Egipto cuna de la Danza Oriental por ser el país donde además de poseer el estilo más evolucionado y refinado ha podido dar a conocer al mundo a sus grandes artistas -tanto bailarinas como coreógrafos-, gracias a la expansión de sus producciones cinematográficas.

La Danza Oriental es una danza sensual y de carácter femenino practicada mayoritariamente por mujeres, aunque actualmente en occidente es también realizada por hombres.

Se caracteriza especialmente por movimientos de torso y cadera, aunque también incorpora otros movimientos específicos de brazos, hombros, cabeza y movimientos de desplazamiento. Algunos de estos movimientos son tanto propios de esta danza como influencias de otras formas de danza debido a la fusión constante que se realiza actualmente.

En occidente es conocida como Danza del Vientre, aunque la Danza Oriental debe su nombre a la traducción literaria del árabe de Raks Sharki, nombre por el cual es conocida dentro del mundo árabe y medio oriente.

Es una danza en continua evolución debido a la gran expansión que ha tenido en las últimas décadas, a la consecuente fusión con otras danzas así como a las nuevas creaciones que constantemente se realizan.

Entre las razones de esta rápida y gran expansión en el mundo entero está; la facilidad de aprendizaje de los movimientos básicos, el no ser necesario poseer una condición física específica o un límite de edad determinado, así como el placer que produce realizar movimientos sensuales, propios de una feminidad ya olvidada en occidente.

 

INDUMENTARIA Y ACCESORIOS.

Cabe destacar de esto las grandes diferencias en la indumentaria entre una bailarina popular y una profesional, la primera no muestra nada de su cuerpo, mientras que la segunda es un poco mas libre, aún así esta restringida a enseñar el ombligo.

El atuendo básico de una bailarina profesional suele componerse de falda o pantalón ancho junto a vistosos y atrevidos corpiños. Una pieza esencial de la cultura oriental son los adornos en la cintura  marcando  la figura femenina  a su vez que ayuda a pronunciar los movimientos.  Algunas danzarínas usan un cierto tipo de instrumento rítmico como acompañamiento único a su danza. Hay también uso de otros tipos de objetos, tal como: serpientes, espadas, velos y velas...Estos objetos tienen funciones mágicas y protectoras. Se pueden todavía encontrar en las danzas populares de los países aquí citados. Las serpientes se relacionan con los cultos antiguos misteriosos. Es un símbolo complejo que representó los principios masculinos y femeninos, y también inmortalidad en forma de la serpiente comiendo su cola.

EL VELO

 

Comienza a ser usado en la danza oriental en el siglo XX como accesorio y no se relaciona de  ninguna manera con la costumbre islámica/musulmana de usar velo.

 

CRÓTALOS.

 

También llamados "zils", que deriva de la palabra turca "zilya", que significa platillos, o zagat, en el idioma árabe. Estos fueron instrumentos sagrados alrededor del 1000 a.C. Usados en Turquía y Arabia hasta Marruecos. Son castañuelas confeccionadas de metal en vez de madera.

 

 

SABLE.

La danza del sable ("raks al sayf") es originaria de la danza marcial tradicional de Egipto: "El Ard", que es realizada.

por hombres que llevan los sables en forma vertical, listos para pelear, mientras bailan. Raks al Sayf implica balancear el objeto sobre la cabeza, cadera, estómago, hombros, etc. No existe mucha documentación que indique que la danza del sable bailada por mujeres sea común, salvo algunas pinturas.

 

VELAS O CANDELABRO.

"Raks al shamadán" (danza del candelabro) se ha convertido en una parte tradicional en las bodas a través del "Zeffa": procesión, con el fin de iluminar a los novios el camino hacia su nueva vida. Los creadores de la danza del candelabro fueron Zouba el Klobatiya y Shafiyya el Koptiyya a principios del siglo XX. Existe un baile popular en Turquía en el cual las bailarinas llevan dos velas, una en la palma de cada mano, moviendo sus brazos en diferentes poses. En esta danza las velas se utilizan de varias formas, por ejemplo una sola vela en un recipiente balaceándolo sobre la cabeza o el estómago, o fijando las velas en un candelabro bailando con el mismo ubicado en la cabeza.

 

BASTÓN.

 

Hace referencia a la palabra árabe "assaya", bastón de baile. En el Said (alto Egipto) los hombres practican un arte marcial llamado "Tahtiyb", que consiste en batallar con varas de caña, conocidas como "an asa" en el idioma árabe.

 

El "Tahtiyb" inspiró a las mujeres del Said a crear su propia danza con varas. Para interpretar "raks al assaya" (danza del bastón) se utiliza un ritmo característico: el Saidi, que hace referencia a la zona ya mencionada. La danza del bastón es actualmente un elemento característico de la danza folklórica egipcia.

MÚSICA.

La música árabe se caracteriza por la riqueza de su melodía. Existen diferentes ritmos los cuales provienen de distintas regiones del mundo árabe.

Los ritmos comúnmente escuchados durante la ejecución de la danza son, entre otros, maqsum, saidi, masmoudi, fallahi, karatchi, samai, zar.

Se puede practicar tanto clásica, folklore, tablas, o la música normal de danza del vientre. En la clásica los movimientos son lentos y sensuales, el folklore son pasos muy típicos de la región de Egipto y Turquía, la tabla comprende coordinar los golpes de tambor con caderas, hombros, pecho, cabeza, etc. En un baile hay que saber entrelazar todos estos movimientos y acompañar así a la música. Pero lo más importante que debe aprender una bailarina es saber expresar la música con cada movimiento, con las manos, los ojos, con los movimientos ondulantes del vientre, con cada parte de su cuerpo.

Naturalmente hay un componente estético y de querer estar en forma que siempre esta presente, pero cuando se empieza a practicar la danza oriental  se busca algo más. Como vemos en las experiencias de distintas mujeres de edades y profesiones diversas hay una búsqueda de la femeneidad, de la liberación de la energía puramente femenina y de las emociones.

Quizá nos encontremos en el punto de querer unir esa naturaleza dual, interna y externa, esos primeros movimientos terapeúticos de potenciación, con la necesidad de "salir del santuario", de dejar que aflore la mujer fértil que somos (fértil también en el sentido de riqueza interior, de capacidad expresiva).

Está claro que la Danza Oriental es una alternativa distinta para sentirnos en forma de una manera más creativa, menos agresiva, más orgánica, en donde se pone en juego no sólo la capacidad física sino el potencial expresivo y femenino con el que contamos.

Desde este ángulo el baile árabe es terapéutico, no sólo físicamente sino que también es un ejercicio constante del aquí y ahora, sintiendo la música y aprendiendo a reconocer nuestro cuerpo con una técnica, si, pero también con nuestro instinto y nuestro sentido ancestral del ritmo.

BENEFICIOS.

Las mujeres que comienzan a practicar la danza del vientre aseguran que no tiene nada que ver con el tipo de ejercicio que venían practicando hasta ese momento. Varios son los beneficios que se le atribuyen:

- Corrige la postura.

- Moldea la figura sin esfuerzos violentos, por lo que está indicada para cualquier mujer sea cual sea su edad y condiciones físicas. Tampoco se requiere una estructura corporal determinada como puede pasar por ejemplo con la danza clásica y lo pueden practicar mujeres altas, bajas, rellenitas, maduras...

- Fortalece el vientre, disminuyendo “ la tripa”

- Afina la cintura

- Redondea y endurece caderas y glúteos.

- Tonifica y desarrolla las piernas( muslos y pantorrillas)

- Estira toda la musculatura, proporcionando una figura más delgada.

- Ayuda a perder peso ( si la clase alcanza un buen ritmo pueden perderse hasta 300 calorías por hora)

- Trabaja el ritmo, se gana en flexibilidad, coordinación motora, conocimiento del propio cuerpo, equilibrio y la memoria.

- Constituye un excelente ejercicio de preparación para el parto así como de recuperación del cuerpo tras el nacimiento del bebé.

- Libera tensiones. Genera euforia y bienestar

- Eleva la autoestima. Se siente el cuerpo como sea y la mujer aprende a amarse tal como es, aunque no se sea una "Barbie" precisamente.

- Es amena y divertida.